domingo, 1 de febrero de 2026

«Las aventuras de Diego de Arrigorriaga y Martín de Escalona hacia las Américas» 1

«Catalina se vuelve tras unos pasos y se detiene, quedándose inmóvil mientras mira hacia el patio de la posada. Diego y Martín, al notar su comportamiento, se miran entre sí con preocupación antes de acercarse a ella.

Catalina, ¿qué te ocurre? —pregunta Martín, con voz suave.

Ella, con lágrimas en los ojos, los mira y toma una profunda respiración antes de hablar.

No puedo continuar con vosotros. Lo que siento por Gonzalo es superior al cariño que os tengo a vosotros. Juan y Antonia se han portado conmigo como los padres que me faltan desde hace muchos años. No puedo abandonarlos de este modo. He comprendido que mi nueva vida está con ellos y con Gonzalo en Úbeda.

Diego y Martín se miran, asimilando sus palabras. Ambos saben lo difícil que ha sido para Catalina tomar esta decisión y la apoyan, aunque les cueste despedirse.

Entendemos, Catalina —dice Diego, con una sonrisa comprensiva—. Lo importante es que sigas tu corazón.

Siempre seremos amigos, pase lo que pase y la distancia que nos separe —añade Martín, dándole un suave apretón en el hombro.

Los tres dan media vuelta y regresan a la posada, donde se encuentran a Andrés. Catalina se adelanta y le explica su situación con voz temblorosa pero decidida.

Andrés, ¿podrías llevarme de vuelta a Úbeda? He comprendido que mi vida está con Gonzalo y sus padres.

Andrés, sin dudarlo, asiente.

Por supuesto, Catalina. Te llevaré de vuelta a Úbeda.

Tras unos minutos de emociones y abrazos, Catalina se despide de sus amigos. Diego y Martín le desean lo mejor y le prometen mantenerse en contacto.

Cuídate mucho, Catalina —dice Diego, con una sonrisa triste pero sincera.

Te deseamos lo mejor en esta nueva etapa de tu vida —añade Martín.

Catalina los abraza con fuerza, agradecida por su comprensión y amistad.

Gracias. Os deseo éxito en este viaje a Sevilla y en las Américas. Se que conseguiréis lo que os propongáis. No os olvidaré nunca.

Con una última mirada y una sonrisa, Catalina se queda con Andrés, mientras observa con lágrima en los ojos la partida de Diego y Martín. Una vez más, toman el camino hacia Sevilla, sabiendo que cada uno de ellos sigue su propio destino…»


1. Llegada a Sevilla

Tras siete largos días de camino desde Torredonjimeno, Diego y Martín finalmente llegan a las cercanías de Sevilla. La ciudad, la más importante y próspera de España, los recibe con su bullicio y vitalidad.

La vista de la ciudad desde la distancia es impresionante. Las torres y campanarios se alzan sobre un mar de tejados de tejas rojas. El sonido de las campanas de la catedral resuena a lo lejos, mezclándose con el murmullo constante de la ciudad. A medida que se acercan, los viajeros pueden sentir la vibrante energía que emana de las calles adoquinadas y los mercados llenos de vida.

Al cruzar las murallas de la ciudad, Diego y Martín se encuentran inmersos en un torbellino de actividad. Las estrechas calles están abarrotadas de gente: comerciantes que gritan pregonando sus productos, marineros que descargan mercancías de barcos llegados de tierras lejanas, otros que terminan los últimos trabajos para emprender la ruta oceánica hacia el Nuevo Mundo y carruajes que avanzan.. lentamente entre la multitud...




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